La bendita letra pequeña (y por qué deberías leerla)
- David Cedeno Lopez

- 9 may 2020
- 2 min de lectura
Actualizado: 8 may
Siempre escuchamos esta frase. A veces cambia a "la letra pequeña" o "la letra menuda", pero viene a ser lo mismo. ¿Habrá que comprarse una lupa para leer la póliza? Vamos a ver.
Imaginemos que El Primo de alguien es un tipo al que le encanta salir y pasárselo bien. Resulta que hace tiempo contrató el servicio de conductor designado (esa persona que lleva tu coche cuando te tomas una que otra copa y no quieres tener un problema con la ley). La historia sigue así: El Primo llega a la discoteca, se toma dos, que tres, que cuatro cervecitas y justo antes de que la cabeza ya no esté donde debe, llama a la aseguradora para pedir el servicio.
Sorpresa: en el centro de atención le dicen que no puede utilizarlo porque no lo coordinó con la antelación necesaria.
¿Y ahora? ¿Y ahoraaaaaa?
¿Qué pensaríais en ese momento? Pues está claro: ¡la bendita letra chiquita! (Con esto podría hacerse hasta una película de terror, ¿verdad?)
Para que no te pase lo mismo, aquí van tres recomendaciones:
Asesórate bien. Procura contratar con alguien de confianza y, si no lo conoces, que tenga experiencia y buen conocimiento del sector.
Si contratas por app o web, elige un seguro que entiendas con facilidad. Si no lo entiendes, no lo firmes.
Lee lo que contratas. Tengas asesor o no, revisa siempre lo que compras. Siempre.
Y ya que estamos: ¿sabías que existe un tamaño mínimo de letra obligatorio para promocionar un seguro? Así es. Aunque a veces parezca que no.
Esperamos que este artículo sirva para que "la letra chiquita" deje de sonar a película de miedo (y empiece a sonar a algo que simplemente hay que leer).




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